Mezcla de genes, cóctel de sangres,
ganas de verte, esa carita de ángel.
Hermano deseado, hijo esperado,
desde que llegaste, el tiempo has parado.
Esa sonrisa de niño malo,
y esos ojillos de espabilado,
cementan amores, unen naciones,
entrelazan almas y corazones.
Te quiero Bebé.

Estábamos esperando, tanto como su llegada, la poesía del piquiñito. El del mundial bajo el brazo.
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